__Nov 16 de 2018

Otra lindura más del PRI


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HIJOS DE LA MALA VIDA


YA VALIÓ


LA POESÍA ES SIEMPRE UNA BÚSQUEDA DE LA IDENTIDAD; O BÚSQUEDA DE BORRARLA: HERNÁN BRAVO VARELA

El volumen fue escrito con una beca del del Fondo Nacional para la Cultura las Artes (Fonca) del Conaculta

2014-09-04 01:24:24.-
Aparece Hernán Bravo Varela por entre los estantes llenos de libros, un lector más a la distancia, que se va aproximando con un par de ellos. Animado y animoso saluda sonriente. Ha encontrado dos títulos suyos difíciles de conseguir.
El tiempo se cierne, le esperan otras entrevistas, pero se sienta como si éste no existiera.
—¿Hasta aquí es un ¡ya basta! o un recuento? Une sus manos, las lleva hasta la cara y dice: Hasta aquí es una insurrección literaria, un dedo alzado como bien lo presenta la edición. Un ya basta de líneas impositivas para tratar a la poesía.
El libro fue escrito con una beca del Fondo Nacional para la Cultura las Artes (Fonca) del Conaculta.
El autor agrega: La poesía parece siempre la culpable, la purista frente a los gritos de aparente libertad que lanzan los contemporáneos, pero que son en realidad reaccionarios. Es un alto a esto.
Dejar claro que se puede ir de una falsa sinopsis a un soneto que se vuelve crónica, a un poema documental de la muerte de Kurt Cobain.
—No pretende ser poesía manifiesto; es un corte de caja, una separación tajante con respecto a las modas y los modos. Contra la pretensión de dictar de qué se hace o de qué no la poesía. Y también con respecto a mí es un ajuste de cuentas.
—¿Cómo se conectan la infancia, Nirvana, los candados de los enamorados en París, la borrachera de unos salvadoreños en Washington?
—Lo que une a estos temas es un plan narrativo, disolver fronteras entre los géneros, entre la biografía y la autobiografía. La mutación es la marca de la poesía, se hace por la caída de los dogmas. La estética ha dejado de ser metafísica para volverse concreta.
Ante la pregunta ¿qué más tenemos para decir?, responde: Es importantísima la recombinación de lo terrenal. Ya Baudelaire nos mostró que lo feo es bello porque es verdadero.
Los cinco capítulos que integran este libro abarcan una autobiografía, la infancia, el amor, lo social y sus problemas, la experiencia en Washington. Desde un travestismo genérico.
—¿Se busca ahora con más desesperación la identidad?
Sí. La poesía es siempre una búsqueda de la identidad. O búsqueda de borrarla, una necesidad de poeta, como Mallarmè, disolviendo las posibilidades. Cada poema es una tentativa de mundo, de borrarla, quitarle el nombre impuesto. Un intento por crearnos múltiples identidades en el poema. Por eso en el libro aparecen voces ficcionales, ahora es la pregunta hacia el yo, pero no desde aquel yo poético, que no esté mediado por lo metafísico o lo filosófico, sino por una mirada concretamente terrenal.
Subsiste la necesidad de nombrar la asfixia, la soledad, la muerte, pero alejadas del lugar común. Representarlas más cercanas, más ajenas, de forma más problemática; para la supervivencia del género hay que descomponer su pureza.
Pero la poesía sigue siendo un diálogo, dejemos de monologar dramáticamente, sabemos verdades antes de entenderlas.
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