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PARA CONOCER VERDADERAMENTE A LOS NIÑOS HAY QUE PREGUNTAR, ESCUCHAR Y NO JUZGAR: PESCETTI

No hay profesión más invadida que la de maestro, porque todos quieren aconsejar y supervisar lo que haces, dijo el músico argentino

2014-11-11 23:08:19.-
Al participar en el 17 Seminario Internacional de Fomento a la Lectura, el escritor, músico y profesor argentino Luis Pescetti compartió cinco preguntas de aproximación que utiliza para establecer vínculos de confianza y respeto con los menores, entre ellas: ¿Qué te llamó la atención el día de ayer?
Autor de 22 libros para niños y cuatro para profesores, Luis Pescetti habló ante un grupo de 600 docentes y promotores de lectura a quienes narró la manera como cambió su trabajo como maestro en Argentina y comenzó una exploración individual que lo convirtió en músico y escritor residente en México.
Durante su conferencia La relación entre el juego y el encuentro de la propia voz, el autor refirió que vivió un proceso largo y difícil antes de identificar su verdadera vocación, aunque reconoció, con humor, que tuvo oportunidad de hacer muchos ensayos, como cuando le dieron oportunidad de realizar su primer programa de radio en una estación que estaba a punto de cerrar.
Fue como si llegara y dijera ‘Quiero ser capitán’ y me respondieran ‘Adelante, al fin que el barco se hunde’, recordó entre risas el hombre que en 1997 ganó el concurso de cuento Casa de las Américas por su obra El ciudadano de mis zapatos.
Al sentir que nunca llegaría a ser famoso, Pescetti comenzó a jugar con su música, con sus letras y su lenguaje corporal. Se relajó, comenzó a divertirse y encontró que cuando se sintió libre de juicios académicos su creatividad fluyó con más calidad y libertad. A partir de esta experiencia se dio cuenta que una de las cosas que puede causar más inhibición y frenos en los niños es el miedo a ser juzgados y que se burlen de lo que dicen o piensan.
Cuando uno habla con el niño es importante escuchar sin juzgar, porque lo natural es que al principio ellos van a contestar cosas que creen que a los adultos nos parecen correctas o de las que no nos vamos a burlar, pero si hacemos este ejercicio repetidamente, sin juzgar, podremos conocerlos profundamente, dijo el músico que en el año 2010 fue galardonado con el Grammy Latino al Mejor Álbum Musical para Niños, por su disco Luis Pescetti, en el que reunió dos discos que había grabado 10 años antes: Vampiro negro y Casete pirata.
Hay varias preguntas para poder identificar el verdadero interés de un niño, una de ellas es ¿Qué fue lo que más te llamó la atención el día de ayer?, pero después vienen otras preguntas clave como ¿Cuál sería un deseo mágico que te gustaría que se cumpla? Esto es importante porque podemos ver que ni en los intereses ni en los deseos mágicos todos los niños eligen lo mismo. Y en los deseos mágicos podemos identificar una zona de nuestra vida emocional que contiene gran riqueza, agregó.
Otras preguntas que pueden ser muy reveladoras de la personalidad de un niño son: ¿Qué cosa te hace sentir fuera de lugar? ¿Ayer hubo algo que te hizo sentir bienvenido o que estabas haciendo algo bien? ¿Hay algo que a ti te gustaría enseñar?
Esas preguntas para mí son la guía y las respuestas son los indicadores para encontrar el vínculo entre el juego y la propia voz de los niños, subrayó el autor del libro para profesores Juegos de lectura en voz alta.
La mirada crítica excesivamente rigurosa, indicó Luis Pescetti, frena la capacidad de atreverse a soñar o hacer cosas nuevas y diferentes. Eso frena la posibilidad de probar, ensayar, equivocarse y corregir. Muchas veces esa mirada crítica proviene de los propios maestros y si el niño no tiene un espíritu competitivo va a ser difícil superar ese juicio.
Esos juicios críticos son todo lo contrario para ayudar a un niño a encontrar su propia voz, porque al ser juzgado el niño va a querer encandilarte y encantarte, según la lectura que den de él. Eso no es bueno para ninguna persona, porque se puede convertir en una especie de bufón bien intencionado, dijo el artista argentino radicado en México.
El autor explicó que, desde luego, el niño también tendrá que aprender que puede jugar con aquellos que disfrutan su juego o en ambientes donde está protegido su juego, porque no hay nadie que sea bienvenido en todos los lugares a donde llega y tampoco hay niño que sea comprendido por todos los adultos.
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